El verano en Mendoza se desarrollará bajo un escenario climático marcado por temperaturas superiores a los valores normales, de acuerdo con el pronóstico estacional del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Las proyecciones oficiales anticipan una temporada con mayor presencia de calor, aunque sin desvíos significativos en el régimen de lluvias.
Los modelos climáticos utilizados por el SMN indican que gran parte del centro y sur de la Argentina afrontará meses estivales con registros térmicos más elevados que los habituales. En ese contexto, Mendoza aparece dentro de la franja con mayor probabilidad de calor persistente, con entre 40% y 45% de chances de atravesar un verano más caluroso de lo normal.
Mientras algunas regiones del país podrían experimentar condiciones más moderadas, el oeste argentino, donde se ubica la provincia, se mantendría dentro de un patrón típico en cuanto a lluvias, pero con un comportamiento térmico más exigente, especialmente durante los meses de mayor radiación solar.

Qué pasará con las lluvias en Mendoza
En relación a las precipitaciones en Mendoza, el pronóstico no anticipa alteraciones relevantes. La provincia se encuentra dentro del grupo de regiones que registrarían valores normales para la época, con una probabilidad cercana al 40% de que el verano mantenga un comportamiento habitual en este aspecto.
El panorama cambia al observar otras zonas del país. El noroeste argentino se encamina a una temporada con mayor humedad y lluvias superiores a lo normal, mientras que el centro y este del territorio nacional podrían atravesar un período más seco, con precipitaciones por debajo de los promedios históricos.
De esta manera, el mapa climático nacional muestra contrastes bien definidos: verano húmedo en el NOA, déficit de lluvias en la región central y mesopotámica y condiciones más estables en la zona oeste y sur, donde se incluye Mendoza.
El Niño y su influencia en el verano
Otro de los factores analizados es el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENSO). Según los organismos meteorológicos, actualmente se mantiene en fase neutra, lo que reduce la posibilidad de eventos extremos asociados a exceso o falta de precipitaciones.
En este contexto, el verano mendocino se perfila con calor más intenso, lluvias dentro de los parámetros normales y sin la influencia directa de fenómenos climáticos de gran escala, lo que refuerza la necesidad de extremar cuidados ante las altas temperaturas, especialmente durante los meses centrales de la temporada.


