El sistema de obras sociales para monotributistas enfrenta un escenario crítico: los aportes que realizan los trabajadores independientes están muy por debajo del costo real de la atención médica, lo que podría dejar sin cobertura a miles si no se implementan cambios a corto plazo.
Actualmente, los aportes mensuales rondan los $22.000 por titular, mientras que el Programa Médico Obligatorio supera los $100.000 por adulto y puede llegar a $170.000 en adultos mayores. Las consultas, análisis y estudios básicos ya superan los aportes, y los tratamientos de mayor complejidad alcanzan cifras millonarias.

Más de 300.000 monotributistas están afiliados a OSECAC, y de no corregirse el desbalance, el sistema podría dejar de absorberlos, aumentando la presión sobre la salud pública. Entre las alternativas planteadas se analizan equiparar los aportes a los de trabajadores en relación de dependencia o incluso separar el componente de salud del monotributo.
El problema no se limita al nivel de aportes. La obra social enfrenta limitaciones para la afiliación y altos costos adicionales para los usuarios, como bonos solidarios y coseguros, que desincentivan el uso del sistema y llevan a muchos a optar por atención particular.
En comparación, un trabajador en relación de dependencia aporta alrededor del 3% de su salario a la obra social, complementado con la contribución patronal, lo que representa un nivel de financiamiento significativamente mayor que el de los monotributistas. Este desajuste pone en evidencia la urgencia de reformas estructurales para garantizar la cobertura y la sostenibilidad del sistema en un contexto de creciente trabajo independiente y precarización laboral.
