La presidenta honoraria de Abuelas de Plaza de Mayo, Rosa Tarlovsky de Roisinblit, murió este sábado a los 106 años. Su vida estuvo marcada por la lucha en defensa de los derechos humanos y por la búsqueda de su familia, víctima del terrorismo de Estado.
Nacida en 1919 en Moisés Ville (Santa Fe), se formó como obstetra en la Universidad Nacional del Litoral y llegó a ser jefa de la Maternidad Escuela de Obstetricia de Rosario. Más tarde se instaló en Buenos Aires, donde contrajo matrimonio con Benjamín Roisinblit.

Su vínculo con Abuelas comenzó tras la desaparición de su hija Patricia Rosinblit y su yerno José Pérez Rojo, secuestrados por la Fuerza Aérea en octubre de 1978. Ambos fueron trasladados a centros clandestinos de detención; Patricia, embarazada de ocho meses, dio a luz en la ESMA a su hijo, Rodolfo Fernando, que luego fue apropiado.

La familia logró recuperar a la hija mayor del matrimonio, Mariana Eva, pero Patricia y José continúan desaparecidos. Recién en abril del año 2000, Rosa pudo reencontrarse con su nieto, cuya identidad fue restituida mediante estudios genéticos.
A lo largo de más de cuatro décadas de militancia, Roisinblit ocupó cargos de responsabilidad en Abuelas, primero como vicepresidenta y, desde 2021, como presidenta honoraria. Su testimonio fue clave en juicios de lesa humanidad que condenaron a varios responsables del secuestro y la apropiación de su nieto.

Con su fallecimiento, se despide a una figura emblemática de la defensa de la memoria, la verdad y la justicia en la Argentina.
