Ni el precio detiene la fiebre del oro: los bancos centrales acumulan más de 200 toneladas en 2025
La demanda global de oro continúa firme. A pesar de la suba sostenida del precio, que se mantiene por encima de los 4.100 dólares la onza, los bancos centrales siguieron comprando el metal precioso durante 2025, acumulando 200 toneladas en los primeros nueve meses del año.
Solo en septiembre, las compras netas alcanzaron 39 toneladas, el mayor volumen mensual registrado en lo que va del año. Estas adquisiciones, difundidas por organismos internacionales, reflejan el interés persistente de los bancos centrales en reforzar sus reservas con activos considerados refugio frente a la volatilidad financiera.
La tendencia global muestra que el oro sigue siendo un instrumento clave de estabilidad. Su demanda creció un 79% respecto del mes anterior, lo que confirma que, incluso con precios altos, los bancos centrales no están dispuestos a frenar sus compras.
El fenómeno responde a una estrategia de diversificación. En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y económicas, las autoridades monetarias buscan reducir su dependencia del dólar y de los bonos del Tesoro estadounidense. El oro, al no estar ligado a ninguna moneda ni gobierno, se consolida como una alternativa de resguardo.
Los analistas del mercado sostienen que esta dinámica no se revertirá en el corto plazo. La demanda oficial se mantiene como un motor central del mercado del oro y, según estimaciones, podría fortalecerse con la incorporación de nuevos bancos centrales compradores.
En los últimos años, el peso del metal en las reservas internacionales ha vuelto a aumentar: pasó de representar alrededor del 20% en los años 90 a cerca del 40% en la actualidad, recuperando terreno tras décadas de declive.
Para los especialistas, el mensaje es claro: el oro volvió a posicionarse como símbolo de seguridad y autonomía financiera en un mundo donde las monedas tradicionales pierden poder de resguardo frente a la incertidumbre global.