En un procedimiento contra el tráfico ilegal de fauna, el Ministerio de Energía y Ambiente, en coordinación con el Ministerio de Seguridad y el Ministerio Público Fiscal, rescató aves silvestres que permanecían en cautiverio en la localidad de Barrancas, Maipú.
La mayoría de los ejemplares correspondía a la especie conocida como siete cuchillos (Saltator aurantiirostris), principalmente machos adultos. Tras el operativo, las aves fueron trasladadas por personal de Fauna Silvestre y Policía Rural al Ecoparque provincial para su revisión veterinaria integral y posteriormente derivadas al centro de rescate YPF para continuar con su recuperación.
Una de las especies más castigadas por el comercio ilegal
El director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet, explicó que los machos adultos suelen ser utilizados para la práctica de caza de la especie con fines comerciales.
“El Siete Cuchillos (Saltator aurantiirostris), también conocido como Pepitero de Collar, es una de las aves más emblemáticas y, lamentablemente, más castigadas de la fauna”, amplió Haudet. Según datos de la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque, en Mendoza lidera la cantidad de animales rescatados del comercio ilegal en la última década y es la especie con mayor presión de caza y tráfico.

¿Por qué es el blanco principal de tráfico?
La presión sobre esta especie no es accidental; responde a factores culturales y económicos profundamente dañinos:
Peleas clandestinas: Debido a su naturaleza extremadamente territorial, los machos son capturados para ser entrenados y obligados a participar en riñas donde se apuesta dinero.
Canto y estética: Su canto potente y complejo, sumado a su belleza, lo convierte en un objeto de deseo para el mascotismo ilegal.
Falsa docilidad: Es un ave que se “acostumbra” a la jaula defendiéndola como su territorio, lo que los captores interpretan erróneamente como adaptación, cuando en realidad es un estado de estrés permanente.
“El tráfico de fauna es el tercer negocio ilícito más lucrativo del mundo, pero su costo humano y ambiental es devastador. Se calcula que 9 de cada 10 aves mueren durante la captura o el transporte debido al hacinamiento, la asfixia y la deshidratación”, informó Haudet, quien además destacó que muchos ejemplares sufren daños irreversibles.

De hecho, los ejemplares que sobreviven suelen sufrir atrofia muscular por falta de vuelo, automutilaciones por el roce con los barrotes y dietas inadecuadas que acortan su vida.
Riesgo sanitario y daño a la flora y la fauna
El contacto estrecho con aves traficadas sin controles veterinarios facilita la transmisión de enfermedades zoonóticas a los humanos.
En el caso del “siete cuchillos”, además, se produce un daño al ecosistema. Al alimentarse de los frutos de árboles nativos, cumple un rol clave en la dispersión de semillas y favorece los procesos de regeneración natural del monte. Sin su intervención, gran parte de la flora mendocina ve limitada su capacidad de reproducirse y expandirse en el territorio.
Este pájaro también consume insectos y larvas, manteniendo el equilibrio de las poblaciones que podrían convertirse en plagas.
“Su presencia indica que el monte está en equilibrio. Su desaparición es la señal de un ecosistema que comienza a morir”, aseguró Haudet.


