La ofensiva de Estados Unidos en Venezuela y la posterior detención de Nicolás Maduro provocaron una inmediata reacción en el escenario internacional. Distintos organismos multilaterales activaron reuniones de urgencia para analizar el impacto político, jurídico y regional del operativo.
Uno de los primeros en convocarse fue el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que se reunirá tras un pedido impulsado por Colombia, con el respaldo de Rusia y China. El organismo ya había abordado la crisis venezolana en encuentros previos, ante la escalada de tensión entre Washington y Caracas.
Desde la sede de la ONU, la representación venezolana denunció una violación a la soberanía nacional y acusó a Estados Unidos de impulsar una acción destinada a alterar el orden institucional del país y facilitar el control de sus recursos estratégicos, entre ellos el petróleo.

En paralelo, la Organización de Estados Americanos convocó a un Consejo Permanente extraordinario para debatir la situación. La sesión contará con exposiciones de los Estados miembros y la intervención final del secretario general del organismo, en un clima de fuertes diferencias políticas entre los gobiernos de la región.
También se realizó un encuentro de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, aunque finalizó sin consenso. Mientras algunos presidentes celebraron la caída del chavismo, otros mandatarios condenaron la intervención estadounidense y advirtieron sobre sus consecuencias regionales.
El escenario se completa con el avance judicial en Estados Unidos: Maduro deberá presentarse ante un tribunal federal de Nueva York, donde será notificado de los cargos por narcotráfico y terrorismo, en un proceso que mantiene en vilo a la diplomacia internacional.



