Patricia Bullrich, ministra de Seguridad de la Nación y próxima senadora, anunció este miércoles el refuerzo del control fronterizo tras los violentos enfrentamientos ocurridos en Río de Janeiro, Brasil.
La funcionaria explicó que el Gobierno dispuso un estado de "alerta máxima" en todo el límite norte y noreste del país, con el fin de evitar el ingreso de miembros del Comando Vermelho y del Primer Comando Capital (PCC), dos de las organizaciones criminales más poderosas de Brasil.
"Si uno tiene 120 muertos, 100 detenidos y 2.000 que se escaparon, esos pueden ir a otro país. Por eso pusimos alerta máxima", detalló Bullrich.
La ministra precisó durante una entrevista en el programa "A dos voces" (TN) que Argentina cuenta con tres niveles de control: uno en frontera, otro a la altura del norte de Santa Fe y un tercero más al sur. Aclaró además que la medida no afecta a los turistas brasileños, sino a personas que puedan presentar "simbología o tatuajes" vinculados a las bandas mencionadas.
En declaraciones públicas, Bullrich también cuestionó la política de seguridad de Brasil y el modelo de pacificación implementado en 2010, que según afirmó, "fue abandonado y hoy derivó en una pérdida del control territorial". "Argentina es como un embudo", expresó al remarcar la importancia de mantener una vigilancia sostenida en los accesos terrestres.
La funcionaria indicó que en el país ya hay seis detenidos relacionados con el PCC y el Comando Vermelho, y que el Gobierno trabaja para aislar a los jefes sospechados de lavado de dinero, específicamente en la provincia de Córdoba.
"Estamos trasladando a las cárceles federales a quienes manejaban dinero desde prisión para cortarles el circuito", añadió Bullrich, quien además comparó la situación carcelaria argentina con la brasileña. Según describió, en Brasil "los grupos narco dominan totalmente las cárceles", los jueces "los llaman a declarar y no van", y los penitenciarios "ni siquiera pueden entrar".


