Las bajas temperaturas que afectaron a Mendoza durante esta semana volvieron a dejar al descubierto la vulnerabilidad de los perros que viven en la calle o sin supervisión directa. Los llamados “perros de vida libre” —aquellos que deambulan solos por espacios públicos— enfrentan el invierno en condiciones extremas, mientras los refugios están desbordados y sin ayuda estructural del Estado.
Desde las organizaciones protectoras de animales aseguran que la situación se agrava año tras año. Sin recursos suficientes y con la demanda en alza, apelan a la solidaridad ciudadana para mitigar el sufrimiento de cientos de animales.

Refugios al límite y el pedido urgente de ayuda
Refugios trabajan sin descanso para contener la emergencia. Reciben y cuidan a decenas de perros, muchos de ellos ancianos o enfermos, con voluntarios que dedican entre seis y ocho horas diarias a tareas básicas como limpieza, alimentación y asistencia médica.
Ambas organizaciones necesitan donaciones de mantas, ropa usada, viruta de madera, materiales de construcción y alimentos, además de más voluntarios para continuar con su labor.
Cómo ayudar desde casa
Frente al frío, cualquier gesto cuenta. Las proteccionistas recomiendan:
Dar refugio temporal en cocheras, baños o espacios cerrados.
Construir cuchas con cartón, nylon y mantas.
Asegurar que las mantas estén secas.
Ofrecer abrigo o alimentación reforzada.
Si se encuentra un animal perdido, intentar contenerlo hasta ubicar a su familia o un hogar transitorio.
Datos alarmantes sobre los perros de vida libre
Un relevamiento realizado por el IADIZA-CONICET en 2023 registró más de 2.500 perros de vida libre solo en el Gran Mendoza. Los datos se obtuvieron mediante una aplicación específica y sirvieron para identificar zonas prioritarias de asistencia, como Las Heras, Guaymallén y Godoy Cruz.
Desde el municipio de Ciudad ya comenzaron a trabajar con esta información para diseñar políticas públicas más efectivas, pero los refugios insisten en que todavía no existe una red de contención estatal suficiente.

Medidas estatales vigentes... y ausentes
Mendoza está declarada como jurisdicción no eutanásica desde 2006, y el único método legal de control poblacional es la castración quirúrgica gratuita. Todos los municipios deben garantizar:
Castración para perros y gatos.
Vacunación antirrábica.
Desparasitación interna y externa.
Sin embargo, las organizaciones recuerdan que no existen refugios municipales y que toda la asistencia recae en espacios autogestionados que sobreviven gracias a la donación de particulares.
Un llamado a la empatía
Mientras las temperaturas continúan bajando, los refugios mendocinos insisten: “Si sentimos el frío, imaginemos lo que viven ellos”. Lo único que puede marcar la diferencia, aseguran, es la acción colectiva, la responsabilidad ciudadana y una mayor presencia del Estado.
