El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, presentó ante la Legislatura un proyecto para que la estación Catedral del subte, ubicada en la Línea D, pase a llamarse “Catedral-Papa Francisco”. La propuesta busca rendir homenaje al primer papa argentino, Jorge Bergoglio, recientemente fallecido, quien durante su etapa como arzobispo de Buenos Aires solía utilizar el subte y transitar habitualmente por esa estación.
Según explicó el mandatario, la iniciativa tiene un valor simbólico: se trata de un reconocimiento al vecino porteño que caminaba con humildad por la ciudad antes de convertirse en una figura de alcance global. “Francisco viajaba en subte hacia la Catedral y el Arzobispado. Escuchaba, saludaba y bendecía en los andenes. Ese gesto simple quedó grabado en la memoria de muchos”, expresó Macri a través de sus redes sociales.
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El proyecto contempla una excepción a la Ley N° 83 de la Ciudad, que establece que deben pasar diez años desde la muerte de una persona para que su nombre pueda designar espacios públicos. Para avanzar con esta propuesta, será necesario que la Legislatura apruebe una excepción formal al artículo que regula ese plazo.
Durante su ministerio pastoral en Buenos Aires, entre 1998 y 2013, el papa Francisco se destacó por su cercanía con la gente y su modo sencillo de moverse por la ciudad. Desde el Gobierno porteño consideran que el nuevo nombre permitiría transmitir ese legado a futuras generaciones y mantener viva su memoria en un lugar clave del centro porteño.

