Un grupo de fanáticos de Lionel Messi ha lanzado una insólita propuesta que ha comenzado a ganar popularidad en Buenos Aires: cambiar el nombre de la Avenida Carabobo por la famosa frase "¿Qué mirá, bobo?" que el capitán de la selección argentina le dijo al neerlandés Wout Weghorst al final del partido de cuartos de final del Mundial de Qatar 2022. A través de la plataforma Change.org, los organizadores de esta campaña han logrado reunir miles de firmas y generado un debate en redes sociales sobre la viabilidad de la idea.
La Avenida Carabobo, una de las arterias más importantes de la ciudad, lleva su nombre en honor a la Batalla de Carabobo, un hito clave en la independencia de Venezuela, donde las fuerzas patriotas lideradas por Simón Bolívar derrotaron a los realistas. Sin embargo, la iniciativa busca dar un giro original y, a través de carteles colocados en el barrio de Flores, en la esquina de Carabobo y Rivadavia, se invita a los vecinos y transeúntes a unirse a la campaña para cambiar el nombre de la calle por la frase emblemática de Messi. "Te espero en 'Qué mirá, bobo' y Rivadavia", es uno de los mensajes que aparecen en los pasacalles, con un código QR para firmar la petición.

La propuesta ha sido recibida con entusiasmo por muchos, quienes celebran la idea como una manera divertida de rendir homenaje a Messi y a un momento histórico para el fútbol argentino. En el texto de la campaña, se describe cómo sería la nueva experiencia de recorrer el barrio, con GPS diciendo "gire a la izquierda en Qué mirá, bobo" y selfies junto al cartel de la nueva calle. Sin embargo, no todos están de acuerdo: algunos vecinos y expertos en historia se oponen al cambio debido al valor histórico de la Batalla de Carabobo, un acontecimiento clave para la independencia de Venezuela, y consideran que renombrar la avenida sería borrar una parte importante del pasado.
A pesar de las críticas, la iniciativa continúa creciendo con la recolección de firmas y generando debate, lo que demuestra cómo un momento del fútbol puede traspasar las fronteras del deporte y convertirse en parte de la cultura popular. Hay quienes apoyan la propuesta como una forma de celebrar la figura de Messi, otros consideran que la historia de la ciudad debe ser respetada. Lo cierto es que, pase lo que pase con esta propuesta, ya ha marcado un capítulo insólito en la historia de Buenos Aires.

