En la Argentina, cada vez más vehículos 0 km transitan con patentes de papel, debido a un atraso en la entrega de las matrículas metálicas definitivas. Aunque son válidas para circular, muchos se preguntan si estos autos pueden recibir multas por radar o si, en la práctica, están exentos del sistema de control.
El problema se originó en 2023, cuando se combinaron dificultades de importación de insumos y un cambio de proveedor oficial, tras la salida de la Casa de la Moneda del esquema de producción. El resultado fue un colapso en la emisión de chapas y una prórroga oficial para circular con la matrícula provisoria por hasta 180 días.

Actualmente, se estima que más de 600.000 vehículos usan este tipo de patentes provisorias, emitidas por los registros automotores del país.
En cuanto a las fotomultas, los radares de velocidad homologados por el INTI pueden captar estas matrículas de papel, siempre que estén colocadas de forma visible y sin obstrucciones. Sin embargo, el problema no es la captura de la imagen, sino el procesamiento del acta de infracción.
Las matrículas provisorias no están cargadas en el Sistema Nacional de Infracciones, ya que no representan el dominio oficial. Por lo tanto, emitir una multa a un auto con patente provisoria implica un proceso manual y complejo que incluye rastrear el registro de emisión, contactar al titular y cargar los datos de forma no automatizada.

Desde los organismos de control reconocen que, en la mayoría de los casos, esas multas no se procesan. Esto genera una zona gris legal que preocupa a autoridades de tránsito y plantea dudas sobre la igualdad ante las normas.
Por ahora, el uso de matrículas de papel se mantendrá hasta que se normalice la producción, a cargo de la empresa Tonnjes Sudamericana S.A., quien enfrenta la difícil tarea de regularizar una demanda que creció más del 80% respecto de 2024.
