Desde el 2 de mayo y hasta el 31 de agosto, rige en toda la provincia la temporada de poda ordinaria, cuyo objetivo es realizar tareas de mantenimiento y conducción del arbolado público para preservar los ejemplares y evitar interferencias con la infraestructura urbana y los servicios esenciales.
Estas tareas están exclusivamente a cargo de personal autorizado de las municipalidades y de las empresas eléctricas habilitadas, quienes deben contar con el permiso correspondiente para intervenir sobre el arbolado en la vía pública, siempre bajo la supervisión de un ingeniero agrónomo o forestal.
La poda ordinaria se enfoca en eliminar ramas que interfieren con elementos urbanos como señales viales, luminarias, semáforos, carteles, techos y cableado aéreo. El objetivo es guiar el desarrollo del árbol para que conviva adecuadamente con el entorno urbano, utilizando para ello herramientas apropiadas y bajo criterios técnicos rigurosos.
Según explicó Ignacio Haudet, director de Biodiversidad y Ecoparque, estas prácticas garantizan que la poda se realice conforme a los estándares técnicos establecidos, evitando daños y promoviendo un arbolado urbano sano y seguro.
Solo están habilitados para realizar estas tareas los municipios, organismos como Vialidad e Irrigación, y las empresas eléctricas que hayan gestionado la autorización oficial. La intervención de personas físicas no autorizadas está prohibida y puede ser sancionada.
Haudet advirtió que "las personas individuales no deben tocar el árbol. No tienen competencia legal para hacerlo y eso está multado por ley. Esta es una época clave para formar el árbol y evitar interferencias con los servicios públicos, entendiendo que esto es parte de los servicios y no una complicación".
Ante cualquier duda, consulta o denuncia sobre intervenciones no autorizadas, se recomienda comunicarse con el municipio correspondiente o con la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque.

