El mercado de capitales local vuelve a activar herramientas para canalizar el ahorro hacia el sector productivo y de la vivienda. Entre el 8 y el 12 de junio de 2026, Allaria Fondos reabrirá la suscripción de su Fondo Común de Inversión Cerrado (FCIC) Allaria Lendar. Esta operatoria no configura un debut absoluto, sino la reapertura de un vehículo estructurado originalmente en septiembre del año pasado, cuyo propósito actual es captar mayor volumen de divisas para expandir el otorgamiento de préstamos de largo plazo.
El instrumento funciona bajo una premisa atractiva para el inversor: los participantes suscriben cuotapartes denominadas en dólar MEP, el fondo inyecta esa liquidez en el mercado inmobiliario originando hipotecas sobre viviendas terminadas, y el rendimiento final se genera a partir del cobro de las cuotas de dichos préstamos. Las cuotapartes cuentan con oferta pública y cotización en Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA).
A continuación, el detalle de las condiciones, los retornos proyectados y la matriz de riesgo que analizan las mesas de dinero.
Rendimiento estimado y ventajas de la diversificación
De acuerdo con el material comercial del fondo —que ya colocó u$s 3,1 millones y originó más de 120 créditos en su primera etapa—, el vehículo proyecta un rendimiento promedio esperado del 9,5% anual en dólares MEP, fijando un horizonte de inversión estimado de entre cuatro y seis años.
Los analistas del sector destacan que la principal ventaja de este modelo frente a la compra tradicional de un inmueble para alquiler radica en la naturaleza del activo. Al invertir en un FCIC, el ahorrista no queda expuesto a los gastos de mantenimiento, impuestos, expensas o vacancia de una única propiedad, sino que adquiere exposición al flujo de fondos de una cartera atomizada y profesionalizada de deudores.
Además, para mitigar el riesgo crediticio ante eventuales casos de mora, el esquema opera con una estructura defensiva: trabaja con un aforo máximo del 35% del valor de la propiedad. Esto significa que el monto prestado representa solo una porción baja del valor real del inmueble que queda prendado como garantía.

Las alertas que miran los asesores financieros
Pese al atractivo de la tasa del 9,5% neto para el cuotapartista, los estrategas bursátiles sugieren evaluar el instrumento con cautela, remarcando que se trata de retornos proyectados y no de una tasa garantizada.
Costo de la tasa real: Los asesores explican que para pagarle un 9,5% al inversor luego de descontar los costos de administración, gerenciamiento e impuestos, las hipotecas subyacentes deben pactarse a tasas cercanas o superiores al 12% anual en dólares. En la historia local, una hipoteca tradicional se ubica en torno a UVA más 7%; por ende, un interés de doble dígito en moneda dura podría estar captando a un segmento de tomadores con un perfil de riesgo más elevado o con acceso restringido al crédito bancario convencional.
Margen de liquidez: Al tratarse de un fondo cerrado de tamaño acotado (administra cerca de u$s 2,5 millones), no debe asimilarse a un fondo money market de rescate inmediato. Aunque el vehículo incorpora la figura de un market maker para proveer liquidez en el mercado secundario y prevé rescates voluntarios a partir del tercer año, ante un escenario de volatilidad o crisis sistémica la profundidad de compra en BYMA podría comprimirse, dificultando una salida rápida sin resignar precio.
Finalmente, el éxito de este tipo de alternativas para robustecer el crédito hipotecario en el país dependerá de la estabilidad macroeconómica de mediano plazo y de que no se alteren las reglas de juego cambiarias o regulatorias, factores críticos para cualquier activo nominado en moneda dura respaldado por flujos de la economía doméstica.
