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Retenciones al agro: la Unión Europea pone topes y exigirá tasa cero en diez años

El eurodiputado Gabriel Mato detalló la trastienda judicial que congela el tratado en los tribunales de Bruselas. Las exigencias fiscales para la soja y el maíz, y la advertencia por el reparto de cuotas agrícolas.

soja

Las negociaciones de alta política internacional entre Sudamérica y el Viejo Continente ingresaron en una fase de definiciones críticas, donde las estrategias judiciales y las compensaciones económicas intentan destrabar más de dos décadas de discusiones. En un encuentro exclusivo con la prensa del Mercosur en la sede de la Eurocámara en Bruselas, el eurodiputado español Gabriel Mato, ponente y máxima autoridad legislativa del proyecto, rompió los habituales moldes diplomáticos para revelar la letra chica del acuerdo comercial y los mecanismos diseñados para desactivar las protestas agrarias.

A pesar de las tensiones políticas que dominan los despachos del Parlamento Europeo, el funcionario llevó tranquilidad a los países de la región al recordar que el texto contempla una "aplicación provisional". No obstante, reconoció que sectores detractores decidieron saltear la votación parlamentaria para llevar el tratado de forma directa ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, una táctica dilatoria que congela el debate legislativo formal hasta que el tribunal dicte su sentencia definitiva.

Un blindaje de € 6.500 millones para calmar al agro europeo

Consciente de las feroces movilizaciones del sector agropecuario europeo, Mato defendió el tratado asegurando que el verdadero problema de los productores no es la competencia del Mercosur, sino la "obsesión verde" de las normativas ambientales dictadas por la propia Unión Europea en los últimos años. Sin embargo, para blindar el consenso político, las autoridades europeas debieron estructurar un inédito paraguas de contención:

Fondo de contingencia: Se estableció un sistema de garantías y un colchón financiero de 6.500 millones de euros destinados a compensar a los sectores agrícolas locales que demuestren verse perjudicados por el ingreso de mercadería sudamericana.

Cláusula de suspensión inmediata: El reglamento altera la carga de la prueba en favor de Europa. Si las importaciones de productos del Mercosur superan un límite estricto del 5% y hacen crujir los precios europeos, la Comisión Europea cuenta con la facultad de suspender el acuerdo de manera casi inmediata.

Apertura de barreras en Argentina: A cambio de las cuotas agrícolas, la Argentina abrirá su mercado con arancel cero a sectores emblemáticos europeos, eliminando el impuesto del 35% a los vinos y bebidas alcohólicas, el 28% a los quesos y lácteos, el 20% a los chocolates y los aranceles al aceite de oliva, protegiendo además legalmente más de 340 denominaciones de origen.

Agro
 

Fin de las retenciones: un límite forzado para el fisco local

Uno de los capítulos más trascendentales de la letra chica del acuerdo es el impacto directo que tendrá sobre los Derechos de Exportación (DEX) en la Argentina. Para garantizar que las materias primas transiten sin distorsiones impositivas que afecten la libre competencia, el tratado introduce un límite histórico al esquema tributario del fisco argentino, imponiendo un desarme progresivo de las retenciones en un plazo de diez años.

El cronograma de desgravación total obligará al país a eliminar por completo las retenciones para los envíos de maíz, trigo y girasol con destino al bloque europeo. La gran excepción regulatoria de la negociación quedó en manos del complejo de la soja: para el grano, la harina y el aceite de soja se acordó un esquema de topes máximos que descenderá de forma paulatina hasta consolidar un techo infranqueable del 14% hacia el décimo año de vigencia. Si bien la Casa Rosada mantendrá la potestad de fijar alícuotas menores, los sucesivos gobiernos no podrán superar ese límite para financiar sus necesidades fiscales.

Advertencia por los cupos: "La ley de la selva" en el Mercosur

En el plano estrictamente regional, Gabriel Mato lanzó una dura advertencia a los socios sudamericanos, ratificando que las oficinas de Bruselas no intervendrán en el modo en que la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay decidan administrar los cupos de exportación con arancel preferencial, tales como las toneladas de carne vacuna de la Cuota Hilton (que pasa a tener arancel 0% de forma inmediata).

"Nosotros pusimos sobre la mesa una cantidad fija de toneladas con arancel preferencial. Si ustedes en Sudamérica no se ponen de acuerdo en cómo repartirlas, es un problema que van a tener que resolver internamente dentro del Mercosur", advirtió el legislador español.

Mientras que para el sector industrial el criterio aduanero europeo será transparente bajo la modalidad de "primer llegado, primer servido", para los productos agroalimentarios la falta de un consenso político urgente entre los gobiernos del Cono Sur arriesga a sumergir al bloque en una disputa interna que complique la aplicación óptima del tratado.

La jornada en Bruselas concluyó con la intervención del eurodiputado gallego Francisco Millán Mon (Comisión de Pesca), quien aportó la lectura geopolítica del pacto. En un escenario global convulsionado por el peso comercial de potencias como Estados Unidos y China, los representantes de la Eurocámara enfatizaron que el acuerdo con el Mercosur excede lo comercial: representa una alianza estratégica para consolidar la seguridad económica y reforzar el diálogo político con naciones que comparten valores institucionales idénticos.

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