El pasado 20 de junio, un hombre llegó con su hijo de un año al hospital General Las Heras, de Tupungato, donde les indicó a los profesionales de la salud que el menor tenía un cuadro gripal y presentaba dificultades para respirar. Así empezó el caso, que podría haber tenido graves consecuencias. Hay una enfermera en la mira, que fue separada de su cargo.
El personal médico que lo atendió en ese nosocomio del Valle de Uco decidió en ese momento dejar internado al pequeño durante el fin de semana y parte de la semana siguiente.
El pasado martes, en horas de la tarde, ingresó una enfermera a realizarle al paciente los controles y le inyectó a la criatura un sedante muy fuerte.
Esto provocó que el nene quede profundamente dormido por tres días. Ante esta situación preocupante se lo trasladó al hospital Notti, donde ingresó en un estado de pronóstico reservado, según la información aportada por el padre del menor de edad.

En el efector pediátrico le realizaron estudios de orina para determinar qué era lo que le habían siniestrado, y a partir de esos resultados se pudo realizar un tratamiento que fue efectivo. Afortunadamente, el menor de edad comenzó a mejorar.
Por estas horas el niño fue pasado a la sala común en el Notti, donde continúa con su internación junto a sus padres.
Mientras, fuentes cercanas a la investigación informaron a Diario Mendoza que por el hecho hay una denuncia, la justicia está reuniendo pruebas y la enfermera, señalada como la principal responsable, ha sido apartada de su cargo.

