El Ejército de Estados Unidos realizó un nuevo ataque contra una supuesta narcolancha en aguas del Caribe, en el marco de una serie de operaciones extrajudiciales iniciadas por el gobierno de Donald Trump.
La acción, confirmada por un funcionario estadounidense a la agencia Reuters, no fue anunciada oficialmente ni por el presidente, ni por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ni por portavoces de la Administración republicana.

Sexta operación extrajudicial en el Caribe
Esta ofensiva constituye la sexta operación militar lanzada por Washington desde principios de septiembre contra embarcaciones procedentes de Venezuela.
A diferencia de los ataques anteriores —en los que murieron todos los ocupantes—, en esta ocasión algunos tripulantes sobrevivieron, aunque no se informó cuántos ni sus identidades, según Reuters.
Desde el inicio de la campaña, Estados Unidos ha ejecutado acciones armadas en aguas internacionales contra barcos acusados de transportar drogas desde Venezuela hacia las costas norteamericanas.
Hasta este nuevo ataque, los militares habían matado sin juicio previo al menos a 27 civiles, a quienes la Administración Trump vincula con bandas criminales como el Tren de Aragua —incluida en la lista de “organizaciones terroristas designadas” del Departamento de Estado— y con el Cártel de los Soles. Sin embargo, no se han presentado pruebas ni identidades de los tripulantes en ninguno de los casos.
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La “guerra” de Trump y el trasfondo político
El presidente estadounidense considera que su país está en guerra contra esas bandas y que los sospechosos son “combatientes armados”, lo que, según la Casa Blanca, justifica los ataques letales sin juicio previo.
Esta postura contradice los principios del derecho internacional y ha generado críticas dentro y fuera de Estados Unidos. Diversos analistas interpretan esta “guerra contra las drogas” como parte de una estrategia de presión para un cambio de régimen en Venezuela, país con el que Trump mantiene una disputa política abierta desde su primer mandato.
El mandatario ya había intentado desplazar del poder a Nicolás Maduro, a quien Washington considera cabecilla de un “narcoestado”. En agosto, el Gobierno estadounidense duplicó la recompensa ofrecida por su captura, elevándola a 50 millones de dólares.
El contexto bélico se intensificó tras la confirmación de que Trump autorizó “acciones encubiertas” de la CIA en territorio venezolano. Paralelamente, The Washington Post informó sobre nuevos movimientos militares estadounidenses en el Caribe, detectados a través de imágenes de redes sociales, que sugieren una escalada en la estrategia agresiva contra Venezuela.


