En las fértiles llanuras de Vojvodina, cerca del tranquilo fluir del río Tamiš, arqueólogos han desenterrado las huellas de un pasado remoto, revelando un asentamiento neolítico de unos 7,000 años de antigüedad. El sitio, ubicado próximo al pueblo de Jarkovac en Serbia, se extiende sobre 13 hectáreas y está delineado por fosos defensivos que hablan de su importancia histórica y estratégica.
Este descubrimiento fue liderado por el equipo del Cluster of Excellence ROOTS, una iniciativa que agrupa a expertos de varias instituciones académicas, y fue anunciado recientemente por la Universidad Christian-Albrechts de Kiel (CAU).

Los artefactos encontrados en el lugar sugieren que este asentamiento está asociado con la cultura Vinča, también conocida como cultura Turdaș, que floreció en el sureste de Europa entre el 5.400 y el 4.500 a.C. Caracterizada por la construcción de megasentamientos, la cultura Vinča dejó un legado notable, siendo muchos de sus asentamientos considerablemente más grandes que otros contemporáneos en Europa.
El codirector del equipo y estudiante de doctorado de ROOTS, Fynn Wilkes, expresó su asombro ante el tamaño del asentamiento, afirmando que los datos geofísicos proporcionan una visión clara de su estructura hace 7.000 años.
Sin embargo, las imágenes de geofísica también han revelado la presencia de numerosas casas quemadas, sugiriendo que el asentamiento pudo haber sido abandonado o destruido durante algún conflicto. Esta evidencia arqueológica ha llevado a los investigadores a especular sobre la posibilidad de que la competencia, el conflicto y la violencia entre grupos fueran características comunes de la región durante el período Neolítico.

Además, se han encontrado vestigios materiales de la cultura Banat, un pueblo regional que emergió en la zona de Banat de la cuenca de Panonia durante el mismo período.
En el transcurso de la misma campaña de investigación, el equipo también examinó varios elementos circulares del Neolítico tardío en Hungría, en colaboración con socios del Museo Janus Pannonius de Pécs. Estos elementos, denominados "rondels", se atribuyen a la cultura Lengyel, que floreció entre el 5.000/4.900 y el 4.500/4.400 a.C.


