El fenómeno del “Súper El Niño 2026” generará un fuerte impacto en Mendoza durante el segundo semestre del año. A diferencia de otras regiones del país, no se esperan lluvias intensas en el llano, sino un aumento de las nevadas en la cordillera y una mayor frecuencia de viento Zonda.
Este fenómeno —provocado por el calentamiento anómalo del océano Pacífico ecuatorial— favorece el ingreso de sistemas meteorológicos desde el oeste hacia Argentina. Como resultado, se prevé que durante la segunda mitad de 2026 aumenten las precipitaciones níveas en alta montaña.
Las zonas más afectadas serán la cordillera sur, especialmente Malargüe; la cordillera central en el Valle de Uco; y el sector de alta montaña sobre la Ruta Nacional 7, donde se ubica el paso Cristo Redentor, principal conexión terrestre entre Mendoza y Chile.

Aunque el fenómeno de El Niño suele generar lluvias por encima de lo normal en el centro y noreste del país, en Mendoza el impacto será diferente. En el llano, el efecto más importante será el incremento del viento Zonda, un fenómeno cálido y seco característico de la región.
“Si hay más nevadas en la cordillera, aumenta la probabilidad de Zonda en la precordillera y el llano”, explicó Jara.
De esta manera, el Súper El Niño no solo impactará en la alta montaña, sino también en el Gran Mendoza y otras zonas pobladas, donde se espera una mayor frecuencia de episodios de viento Zonda.
En síntesis, mientras otras regiones del país podrían registrar tormentas y lluvias intensas, en Mendoza el foco estará puesto en dos variables clave: más nieve en la cordillera y una posible intensificación del Zonda, con impacto directo en la vida cotidiana y las actividades productivas.
Diferencias entre El Niño, el Súper El Niño y La Niña
La diferencia principal entre estos fenómenos radica en la temperatura del océano Pacífico y la intensidad de sus efectos sobre el clima global.
El Súper El Niño se caracteriza por un calentamiento extremo del Pacífico ecuatorial, lo que potencia eventos climáticos severos como precipitaciones intensas, olas de calor prolongadas y sequías.
El El Niño “clásico” presenta un calentamiento moderado, suficiente para alterar los patrones climáticos y generar cambios en las lluvias y temperaturas.
En cambio, La Niña implica un enfriamiento del océano Pacífico, generando efectos opuestos, como mayor probabilidad de sequías en algunas regiones y modificaciones en los regímenes de precipitación.
