Angustiantes fueron las primeras horas de Claudia Barrios tras un error que la dejó al borde de la desesperación. Arquitecta de profesión y residente en Jesús María, Córdoba, debía realizar una transferencia de dinero con urgencia. En medio de la prisa, confundió el destinatario y terminó enviando un millón de pesos a la cuenta de un mendocino.
"Estaba trabajando y tenía que hacer una transferencia antes del mediodía. Esto fue a las 11:10 y debía enviar el dinero antes de las 12. Entre el apuro y la presión, puse el alias de la cuenta y, al coincidir su apellido con el nombre del lugar al que debía enviar el dinero, creí que era la cuenta correcta. Poco después me llaman y avisan que lo había enviado a un banco distinto y ahí me di cuenta del error. Casi me muero."
En cuestión de minutos, Claudia comenzó a investigar quién había recibido la transferencia. Con la ayuda de su secretaria, logró rastrear al destinatario y supieron que era de Mendoza, pero no tenía su número de contacto. Amigos le sugirieron hacer un video en redes sociales explicando la situación, y así lo hizo. Lo que no esperaba era la viralización masiva del mensaje en pocas horas.
Mientras tanto, su hijo de 16 años hasta contactó a la pareja del hombre, el receptor involuntario del dinero. Sin embargo, la mujer dudó inicialmente pensando que quizá era alguna estafa. "A las dos horas me escribe una persona en Instagram y me dice: 'Yo te puedo conseguir el número'. Se ve que trabajaba como abogado. Me contactó, lo consiguió y directamente lo llamé."
Cuando Joel atendió, su primera reacción fue de incredulidad y desconfianza. "Le dije desesperada: 'Mirá, Joel, vos no me conocés, pero estoy en Córdoba y te transferí por error', le expliqué: 'Por favor, fijate, te tiene que haber llegado esta mañana'. Hasta que, me sinceré y le dije: 'Disculpá, pero estoy pagando el viaje de estudios de mi hijo. Si no me devolvés la plata, él no puede viajar'. Ahí se ve que le llegó". E incluso le ofreció una recompensa. "Le dije: 'Dejate 100.000 pesos, pero por favor devolveme el resto', dijo que iba a verificar y se contactaría. "Media hora después, me llama y me dice que el pago sí había llegado a su cuenta y que le pasara mi alias para reintegrarlo. Yo me largué a llorar de nuevo del alivio. Le insistí en que se quedara con los 100.000", pero el joven se negó y respondió que iba a reintegrar el total, y que la mujer hiciera lo que crea correspondiente.
Agradecida por su honestidad, Claudia decidió recompensarlo al día siguiente de todos modos. "Al día siguiente le transferí un monto. Pero después me habló preocupado: 'Por favor, bájeme de las redes porque publicaron mi nombre y me están matando'. Yo no entendía, ya había eliminado la historia, pero alguien la guardó y siguió circulando."
Para enmendar la situación, Claudia hizo otro video contando que Joel le había devuelto el dinero y destacando su actitud. "Es un joven laburante, tiene su emprendimiento de jardinería, su pareja con un hijo pequeño. Es una persona super honesta y actuó correctamente. Yo realmente no pensaba que esto se viralizaría tanto, creí que solo llegaría a gente de Córdoba y alguien me daría una mano"
Seis horas transcurrieron desde el error hasta el final feliz, un testimonio del poder y llegada que tienen las redes sociales cuando se utilizan para causas justas. "El año pasado, en esta misma fecha, mi historia con Cristian Castro se viralizó. Voy a jugarle al 28 en la lotería", comentó con humor.
Su mensaje final fue claro: "Espero que haya muchos Joel más. Estas actitudes nos hacen bien, nos recuerdan que todavía podemos confiar en los demás. Las redes, aunque muchas veces se usan para cosas que no suman, pero también sirven para esto, hacer viral estas situaciones y los buenos gestos".
Es por eso que en estos tiempos necesitamos más gestos como el de Joel, que nos hagan creer nuevamente en la bondad de las personas. Que este ejemplo nos inspire a ser más generosos porque al final, las buenas acciones son las que verdaderamente nos enriquecen como sociedad, y Mendoza da muestra de ello.
