Tres de cada diez argentinos sienten que no lograron las metas más importantes de su vida
Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló que el 30,8% de la población adulta urbana considera que no logró las metas más importantes de su vida, un dato que refleja el impacto de las dificultades económicas y sociales sobre las expectativas personales.
El estudio, titulado La distancia entre lo esperado y lo logrado: metas no alcanzadas e insatisfacción con la vida, analiza la evolución de distintos indicadores de bienestar entre 2010 y 2025 y muestra que tres de cada diez argentinos sienten que quedaron lejos de cumplir sus objetivos más significativos.
La desigualdad también influye en las expectativas
La investigación señala una fuerte relación entre la situación socioeconómica y la percepción de haber alcanzado los proyectos personales.
Mientras que solo el 15% de las personas pertenecientes a los sectores de ingresos medios y altos considera que no cumplió sus metas, esa cifra asciende al 50% entre quienes viven en los sectores más vulnerables.
Según el informe, esta diferencia refleja las dificultades para acceder a mejores oportunidades de educación, empleo, estabilidad económica y movilidad social.
Los jóvenes, el grupo más afectado
El relevamiento identifica a los jóvenes de 18 a 34 años como el grupo con mayor sensación de frustración respecto de sus proyectos de vida.
En esa franja etaria, el 36% afirma no haber alcanzado los objetivos que considera importantes, mientras que entre los mayores de 75 años el porcentaje desciende al 13%.
El estudio sostiene que esta diferencia podría estar relacionada con las mayores expectativas y proyectos aún en construcción que caracterizan a los adultos jóvenes.
Además, entre quienes manifiestan estar insatisfechos con su vida, la percepción de metas incumplidas se profundiza: más del 80% de los jóvenes que expresan insatisfacción personal considera que no logró los objetivos que se había propuesto.
La educación aparece como un factor protector
El nivel educativo también marca diferencias importantes.
Entre las personas que no finalizaron la escuela secundaria, el 40% siente que no alcanzó sus metas más importantes. En cambio, entre quienes completaron ese nivel o continuaron estudios superiores, el porcentaje baja al 24%.
La brecha también se mantiene cuando se analiza la satisfacción con la vida: casi el 75% de quienes tienen el secundario incompleto y se sienten insatisfechos considera que no cumplió sus objetivos personales, frente al 59% de quienes finalizaron ese nivel educativo.
Una percepción ligada al bienestar general
El informe destaca que la sensación de no haber alcanzado las metas personales suele estar acompañada por otros indicadores de malestar.
Entre las personas satisfechas con su vida, solo el 25% manifiesta esa percepción. Sin embargo, el porcentaje asciende al 68% entre quienes se declaran insatisfechos con su situación personal.
También se observan niveles elevados de frustración entre quienes expresan disconformidad con su salud, su trabajo o su vida familiar, con porcentajes que oscilan entre el 53% y más del 60%.
Más allá de los indicadores económicos
Los investigadores explican que el concepto de "metas no alcanzadas" hace referencia a una evaluación subjetiva sobre la propia trayectoria y no necesariamente al cumplimiento de objetivos medibles.
En ese sentido, el trabajo propone ampliar la mirada sobre el bienestar social, incorporando no solo variables económicas, sino también la distancia entre las expectativas personales y los logros que cada individuo percibe haber alcanzado a lo largo de su vida.