Con 19 cardenales electores, Italia llega al cónclave con la delegación más numerosa y una influencia histórica en la Iglesia. Muchos observadores ven en esta coyuntura la oportunidad de que un italiano vuelva a ocupar el papado, algo que no ocurre desde 1978.
Los nombres con más respaldo son Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia de perfil progresista; Pietro Parolin, experimentado diplomático y secretario de Estado del Vaticano; y Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, con fuerte presencia en Medio Oriente.

Aunque los tres tienen trayectorias distintas, comparten un factor clave: son bien vistos fuera de Europa, lo que podría ser decisivo en una Iglesia globalizada como la que deja el papa Francisco.



