El presidente de Estados Unidos aseguró que su gobierno analiza opciones muy contundentes frente a la represión violenta en Irán, en medio de protestas masivas que dejaron cientos de muertos. Señaló que el régimen “cruzó una línea” y que la situación es evaluada por el aparato militar norteamericano.
Las declaraciones se dieron mientras continúan las manifestaciones contra el régimen teocrático, que comenzaron por reclamos económicos y derivaron en un cuestionamiento político más amplio. Organizaciones de derechos humanos denunciaron una represión sistemática, con víctimas entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
En paralelo, el mandatario estadounidense indicó que autoridades iraníes buscan abrir una negociación y que se estaría organizando un encuentro. Sin embargo, advirtió que podría actuar antes si la violencia persiste, dejando abierta la posibilidad de medidas militares o sanciones severas.

Desde Teherán, referentes del régimen respondieron con amenazas ante un eventual ataque, mientras decretaron días de duelo por los fallecidos que consideran “mártires”. También convocaron a movilizaciones oficiales para respaldar al gobierno y denunciar supuestos actos de sabotaje.
La crisis se profundiza con un apagón casi total de internet, que ya supera las 60 horas, según organizaciones especializadas. Denuncian hospitales saturados, heridos de bala y dificultades para verificar el número real de víctimas.
La escalada representa uno de los mayores desafíos internos para el liderazgo iraní en los últimos años, con impacto regional e internacional, y mantiene en alerta a las principales potencias por el riesgo de una confrontación directa.



