Donald Trump sacudió a la industria cinematográfica con un nuevo anuncio que generó alarma en estudios y productores. El domingo 4 de mayo por la noche, el presidente de los Estados Unidos escribió en la red social Truth Social que autoriza a las agencias federales a aplicar un arancel del 100% a todas las películas extranjeras que ingresen a Estados Unidos. Trump argumentó que la industria está siendo perjudicada por otros países que ofrecen incentivos para atraer rodajes fuera del país.

La Casa Blanca intentó moderar el impacto de las declaraciones. En un comunicado oficial, el portavoz Kush Desai afirmó que "no se han tomado decisiones finales" respecto a la posible imposición de aranceles. Sin embargo, también aseguró que la administración está evaluando todas las opciones para proteger la seguridad nacional y económica, en línea con la directiva del presidente de "hacer que Hollywood vuelva a ser grande".

Los estudios de cine expresaron preocupación ante la posibilidad de estos nuevos gravámenes. En las últimas décadas, muchas productoras han optado por filmar en países como Canadá, Australia o el Reino Unido, donde los costos son más bajos y existen beneficios fiscales. El anuncio de Trump podría alterar drásticamente esa dinámica y generar nuevos gastos para la industria audiovisual.
La propuesta también generó cuestionamientos legales. Un portavoz del gobernador de California, Gavin Newsom, sostuvo que el presidente no tiene autoridad para imponer aranceles en este caso. Según argumentó, la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional (a la que Trump aludió) no contempla los aranceles como herramienta válida, y las películas se encuentran expresamente excluidas de dicha normativa.
El gobierno federal difundió informes para respaldar la medida. En su comunicado, la Casa Blanca adjuntó reportes de medios como The New York Times que muestran cómo la pérdida de rodajes ha afectado a comunidades estadounidenses, especialmente fuera de Los Ángeles. Se mencionaron ejemplos como Nueva Orleans, donde la disminución de producciones impactó negativamente en la economía local.
La Asociación Cinematográfica de Estados Unidos aún no emitió una respuesta oficial. Mientras tanto, los estudios y plataformas de streaming intentan obtener más información sobre el alcance del anuncio. La medida podría afectar tanto a películas de gran presupuesto como a producciones medianas o independientes. También se teme por el efecto en el negocio del streaming, donde muchas obras se desarrollan fuera de Estados Unidos.
La propuesta de Trump reabre el debate sobre el rol del Estado en la protección de industrias culturales. Aunque todavía no hay una política definida, el solo anuncio ya agitó a Hollywood y desató un clima de incertidumbre entre productores, actores y trabajadores de la industria.
