El Congreso de Tucumán comenzó sus sesiones el 24 de marzo de 1816 y el 9 de julio de ese año declaró la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata respecto de la monarquía española. El encuentro se realizó en San Miguel de Tucumán, en el norte del país, lejos del centro político y económico de la época, que era Buenos Aires.
La ciudad de Tucumán fue elegida por varias razones. En primer lugar, por su ubicación geográfica: estaba en el centro del antiguo Virreinato del Río de la Plata, lo que permitía el acceso equitativo a representantes de todas las provincias. En segundo lugar, por razones de seguridad, ya que Buenos Aires se consideraba un blanco posible de ataques externos e internos. Además, Tucumán ofrecía una relativa neutralidad política, en un contexto de fuertes tensiones entre los intereses centralistas porteños y los provincianos.
El Congreso sesionó en la casa de Francisca Bazán de Laguna, que fue acondicionada para la ocasión y hoy se conoce como la Casa Histórica de la Independencia. Allí, 29 congresales en representación de las provincias firmaron el Acta de Independencia, que afirmaba que el país quedaba “libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli”.

La elección de Tucumán también tuvo un valor simbólico. La ciudad había sido escenario de la Batalla de Tucumán (1812), donde el ejército del general Manuel Belgrano derrotó a las fuerzas realistas, lo que elevó el espíritu patriótico en la región.
Por todo esto, Tucumán fue el escenario elegido para un momento clave en la historia argentina: la declaración formal del deseo de autonomía y soberanía frente al dominio español. Desde entonces, se la reconoce como la cuna de la independencia argentina.
