La venta de fardos de ropa importada, comercializada por kilo y proveniente en gran parte de Estados Unidos con ingreso vía Chile, se expande con fuerza en Mendoza al calor de la flexibilización de importaciones. El fenómeno gana terreno entre consumidores y revendedores, pero genera preocupación en la industria textil local, que advierte por el impacto en el empleo, la producción nacional y el comercio formal.
El atractivo del sistema está en los precios bajos y el acceso a marcas internacionales, lo que impulsa un circuito paralelo de venta en ferias, showrooms barriales y redes sociales, sostenido por microemprendimientos de baja inversión inicial.

Frente a este escenario, empresarios textiles de Mendoza llevaron su reclamo al Ministerio de Producción, donde expusieron las asimetrías competitivas que enfrenta el sector. Denuncian falta de controles, ausencia de trazabilidad y desigualdad impositiva respecto del comercio formal.
Desde el Gobierno provincial, autoridades reconocieron la existencia de comercio desleal y confirmaron la creación de mesas de trabajo junto a cámaras empresarias y municipios, además de un canal de denuncias anónimo, con el objetivo de reforzar la fiscalización, identificar el origen de la mercadería y ordenar un mercado que crece al margen de las reglas tradicionales.


