Miles de argentinos cruzan cada semana la frontera con Paraguay en busca de productos tecnológicos, indumentaria y artículos esenciales a precios más accesibles. La ciudad de Ciudad del Este se ha convertido en un centro clave del turismo de consumo, donde ahorrar sin sacrificar calidad es la principal motivación.
El atractivo del destino se explica, en gran parte, por su menor carga impositiva. Mientras que en Argentina el IVA alcanza el 21%, en Paraguay es del 10%, y sus aranceles de importación son significativamente más bajos, lo que impacta directamente en los precios finales de los productos.

Otro factor que incentiva los viajes es la franquicia de importación: cada persona puede ingresar hasta USD 300 por vía terrestre y USD 500 por vía aérea sin pagar impuestos. Además, ciertos cruces permiten sumar franquicias extras, como la de Puerto Iguazú, y los artículos de uso personal están exentos, lo que potencia la oportunidad de ahorro.
Los costos logísticos y operativos también juegan un rol importante. Mientras que en Argentina los productos pueden acumular hasta un 50% en impuestos más entre 40 y 50% en gastos operativos, en Paraguay esta carga es mucho menor, haciendo que los precios sean notablemente más competitivos.
Por estas razones, Ciudad del Este no solo se posiciona como un centro comercial fronterizo, sino también como un destino recurrente para quienes buscan combinar compras inteligentes con una experiencia de viaje corta y accesible.



