El monte Etna, ubicado en la isla italiana de Sicilia, ofreció este lunes un nuevo y espectacular episodio de actividad volcánica, al expulsar una densa nube de humo y ceniza que se elevó varios kilómetros sobre la cima.
El fenómeno, que fue registrado en fotos y videos rápidamente viralizados en redes sociales, no representó riesgos para la población local, según confirmaron las autoridades.
La erupción se produjo cuando una parte del cráter sureste del Etna colapsó, lo que generó flujos de lava ardiente. Fue la decimocuarta fase eruptiva registrada en los últimos meses por el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) de Italia. Pese a la impresionante magnitud del evento, los expertos señalaron que el área de peligro se mantuvo confinada a la cima del volcán, a unos 3.300 metros de altura.

Como medida preventiva, se cerró temporalmente el acceso a la cumbre del Etna, un punto habitual de excursiones turísticas. “Todo está normal y bajo control”, declaró el alcalde de Catania, Enrico Tarantino, en diálogo con la agencia AdnKronos. También el presidente de Sicilia, Renato Schifani, transmitió tranquilidad al afirmar que los flujos de lava no habían superado la zona de contención natural.
El aeropuerto de Catania, en alerta
En tanto, el aeropuerto de Catania elevó su nivel de alerta por la actividad volcánica, aunque no se reportaron interrupciones significativas. Por la tarde, una actualización oficial confirmó que la emisión de ceniza había cesado.
Testigos relataron que los temblores asociados a la erupción se sintieron con intensidad en las aldeas y pueblos situados en las laderas del volcán, cuya imponente figura domina un área de unos 1.200 kilómetros cuadrados. En algunos videos se observa a turistas alejándose apresuradamente por senderos mientras la nube oscura se eleva a lo lejos.
Salvo Cocina, jefe de la unidad regional de Protección Civil, recomendó evitar temporalmente la zona del volcán ante el riesgo sísmico asociado al evento. A pesar de su frecuente actividad, el Etna sigue siendo un destino popular y un símbolo natural de la isla, donde las erupciones forman parte del paisaje tanto como de la historia.





