Un video viral protagonizado por el padre de Agostina Páez desató una nueva polémica este viernes en redes sociales, luego de que se difundieran imágenes en las que se lo observa realizando presuntos gestos racistas en un bar de Santiago del Estero. Sin embargo, el hombre negó rotundamente su participación y aseguró que el material “es trucado”.
Las imágenes muestran a un hombre realizando el gesto de un “mono”, lo que generó una fuerte reacción pública y múltiples cuestionamientos. En ese contexto, Mariano Páez salió a desmentir su aparición en el video: “yo no soy, es trucado”, afirmó, rechazando las acusaciones y las críticas que circularon en redes.

El episodio ocurrió en un local gastronómico de la ciudad, donde la abogada había llegado el jueves junto a su padre y a Sebastián Robles, uno de sus defensores. La situación escaló rápidamente con la difusión del contenido audiovisual.
Por su parte, Agostina Páez publicó un mensaje en su cuenta de Instagram, en el que buscó desligarse de lo ocurrido. “Siento la necesidad de aclarar algunas cosas. No tengo absolutamente nada que ver con lo que está circulando”, expresó. Además, sostuvo que se encontraba en su casa acompañada por amigos y que su padre estuvo presente durante un momento personal difícil.
La joven también remarcó que no puede responsabilizarse por las acciones de terceros: “No puedo ni me corresponde responsabilizarme por sus actos”. En ese sentido, calificó como “lamentable” el contenido difundido y manifestó su repudio.
En su descargo, Páez hizo referencia a su situación reciente y aseguró atravesar una etapa de “reconstrucción”, tras haber permanecido tres meses retenida en Brasil por un hecho similar ocurrido en un bar de Río de Janeiro. “Yo me hago cargo de lo mío, reconocí mis errores, pedí disculpas y afronté las consecuencias”, afirmó.

Cabe recordar que la letrada fue acusada del delito de injuria racial por la Justicia brasileña, por lo que debió pagar una fianza de 18.500 dólares para poder regresar a la Argentina. Este delito contempla penas de hasta 15 años de prisión según la legislación del país vecino.
No obstante, la causa aún no está cerrada y la abogada deberá esperar el fallo definitivo del magistrado interviniente, quien determinará si corresponde una condena o su absolución.


