La Dirección Provincial de Vialidad (DPV) habilitó este miércoles el tránsito hacia el Monumento del Cristo Redentor, uno de los destinos más emblemáticos de la Alta Montaña. Tras varias semanas de trabajo con maquinaria pesada, despejando nieve residual y cortando formaciones de hielo propias de la temporada invernal, el tradicional circuito turístico quedó nuevamente abierto al público.
El trayecto, de 8,4 kilómetros, inicia en la localidad de Las Cuevas, a escasos minutos del túnel internacional a Chile, y asciende por una empinada cuesta de suelo natural hasta alcanzar la cima del cerro donde antiguamente funcionó el viejo paso internacional Uspallata.
Muy demandado por los operadores turísticos y visitantes que llegan a Mendoza durante el verano, el acceso conduce a la monumental efigie inaugurada hace 121 años, el 13 de marzo de 1904, ante unas 3.000 personas. Convertido en símbolo de paz y hermandad entre Argentina y Chile, el Cristo Redentor es uno de los miradores naturales más impactantes de la cordillera.

A casi 4.000 metros sobre el nivel del mar, el circuito permanece intransitable durante gran parte del año, debido a las fuertes nevadas que se extienden desde el otoño hasta la primavera. Recién cuando el deshielo avanza y el manto blanco se retira, los equipos de Vialidad Mendoza —con colaboración de la Dirección Nacional de Vialidad— pueden ingresar para retirar la nieve restante y atravesar los grandes bloques de hielo que aún persisten.
Además de despejar la traza, la DPV debe acondicionar la calzada, nivelar sectores erosionados por el escurrimiento y reparar los tramos afectados por cursos de agua que cruzan el camino.
Habilitado exclusivamente en horario diurno, el circuito abrió este año de manera anticipada, una excelente noticia para el sector turístico. En temporadas anteriores, las condiciones climáticas habían demorado la habilitación hasta fines de diciembre o incluso principios de enero. Su reapertura temprana marca así el inicio de una nueva etapa de actividad en la montaña mendocina.


