Caminar de madrugada hasta que las ideas se ordenen
Desde la adolescencia hasta la vida adulta, muchas de las decisiones más importantes —cambios de ciudad, de trabajo, de rumbo personal— fueron tomadas caminando. Siempre de madrugada, en calles vacías o caminos sin destino. Una reflexión sobre el movimiento como forma de ordenar el pensamiento, enfrentar dudas y, a veces, cambiar el rumbo de la vida.
