Arqueólogos e historiadores aficionados ingleses, de la Sociedad Histórica y de Preservación de Collyweston (CHAPS), han hecho un descubrimiento notable. Encontraron el "castillo perdido" de Enrique VIII.
El hallazgo tuvo lugar en un jardín en Collyweston, Northamptonshire. Los restos, pertenecientes a la familia Tudor, emergieron sorpresivamente bajo tierra.
Intentos previos para localizar el castillo se hicieron en las décadas de 1980 y 1990. Desafortunadamente, la tecnología limitada de aquel entonces impidió mayores descubrimientos.
Por ello, en 2018, la Sociedad Histórica y de Preservación de Collyweston lanzó una iniciativa para encontrar el misterioso castillo. "Solo somos un grupo de aficionados, sin dinero y sin planes, pero con mucho entusiasmo", expresaron los investigadores.

"Muchos de nosotros crecimos en el pueblo, oyes hablar de este palacio perdido y te preguntas si es un mito o es real. Así que queríamos encontrarlo"; dijo Chris Close, presidente de la Sociedad Histórica y de Preservación de Collyweston
Para encontrar esta estructura perdida el equipo utilizó tecnología de punta en arqueología. El proceso para ubicar el esquivo castillo de Enrique VIII implicó métodos avanzados, entre los que destacan los escaneos de radar de penetración terrestre. Estos escaneos jugaron un papel crucial, ya que revelaron la ubicación exacta de unos muros antiguos, posibles restos del castillo. Complementando los datos del radar, se realizaron diversos estudios geofísicos y se examinaron molduras de piedra halladas en el sitio. Esta combinación de técnicas proporcionó evidencias concluyentes a los expertos de la Universidad de York, quienes finalmente confirmaron que los restos encontrados corresponden al 'castillo perdido' de Enrique VIII.
"Hasta donde sabemos, la última persona de la realeza que permaneció en Collyweston fue Isabel I, quien presidió la corte el 3 de agosto de 1566", ha dicho un representante de la Sociedad Histórica y de Preservación de Collyweston.


