No declararon cuando corrían las primeras horas de su detención y comenzaron a ejercer lo que en la jerga del derecho se conoce como una "defensa negativa", es decir, esperar a que la fiscal reúna pruebas en su contra y aclare de qué los acusa. Pero ahora, en el avance de la investigación y "con los roles de cada uno definidos", los rugbiers acusados del crimen de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell? hablarán por primera vez en el expediente que apunta a condenarlos a perpetua.
"Los diez quieren hablar", dijo el abogado que los representa, Hugo Tomei, que el jueves se entrevistó con sus defendidos y sus familiares, quienes los fueron a ver en el primer día de visitas a la alcaidía de Dolores, donde están detenidos desde la madrugada del miércoles. Allí esperarán que se defina su situación procesal.
Lo que aguarda el abogado es que el total de las pruebas se integren al expediente, pero fundamentalmente que la fiscal Verónica Zamboni termine de establecer qué rol lo compete a cada uno de los jóvenes en el ataque frente a Le Brique, la madrugada del 18 de enero, cuando Fernando Báez Sosa fue asesinado.
Sabe que hay videos que a varios de sus clientes los comprometen, igual que los testimonios de los amigos que estaban de vacaciones junto a Fernando, los que fueron atacados, los que intentaron defenderlo y no pudieron flanquear el cerco de los rugbiers, y los que finalmente en las ruedas de reconocimiento señalaron a nueve de ellos dentro de la escena del crimen.Ocurre lo mismo con la declaración de los testigos que contaron en la fiscalía qué vieron esa noche, una joven comerciante, un taxista, el sereno de una hostería, una adolescente que manejaba las redes sociales del boliche, y el llamado "testigo T", que brindó un relato minucioso de lo que observó esa noche, tanto que el defensor advierte que puede haber contradicciones.
Máximo Thomsen, uno de los acusados que está en una situación más complicada. Lo reconocieron seis testigos. (Instagram)
Este último fue el único al que nadie reconoció. Sin embargo, según aseguró Fernando Burlando, abogado de los Báez Sosa, el joven tiene una marca en el dorsal de una mano combatible que demostraría que estuvo en el ataque porque es "compatible con un acto de defensa". Tirado en el piso, mientras lo golpeaban salvajemente, Fernando tuvo un acto reflejo de protegerse. Ahora, cotejarán las muestras de piel que extrajeron de sus uñas con las muestras de ADN tomadas a los rugbiers.
Este fin de semana se cumple el plazo de 15 días que tiene la fiscalía para instruir el caso desde el momento de la detención de los imputados, aunque ya solicitó la prórroga, que "dada la complejidad de la investigación", dijo una fuente a este diario, el Juzgado de Garantías de David Mancinelli terminará concediendo.
Fuente: Diario Clarín
