El 'detox digital', una práctica cada vez más popular que propone alejarse de redes sociales como Instagram o TikTok para mejorar el bienestar, podría no ser tan beneficiosa como se cree. Un metaanálisis reciente, publicado en Scientific Reports, analizó datos de 10 estudios previos y concluyó que la abstinencia de redes no produce efectos relevantes sobre el estado de ánimo, las emociones negativas ni la satisfacción general con la vida. La investigación, liderada por Laura Lemahieu junto con equipos de las universidades de Gante y Amberes, abarcó una muestra total de 4.674 adultos.

Aunque el fenómeno crece —especialmente entre jóvenes que ya usan TikTok más que Google para buscar información—, los resultados de la investigación son claros: no se observaron beneficios psicológicos importantes tras desconectarse de las redes, sin importar si la pausa era breve o prolongada. A su vez, muchos usuarios rompieron su propia abstinencia, lo que pone en duda la eficacia real de estas prácticas.
Uno de los aspectos destacados del estudio es el llamado “doble filo de la desconexión”: alejarse del ecosistema digital puede reducir el estrés, pero al mismo tiempo puede traer malestar emocional, aburrimiento o miedo a quedar fuera de lo que ocurre en el entorno social. La expectativa de encontrar alivio se choca, muchas veces, con la ansiedad de estar perdiéndose algo.

Los investigadores advierten que una semana de pausa no es suficiente para medir un verdadero impacto, y que se necesitan más estudios que contemplen variables individuales, edades y contextos sociales. En ese sentido, aunque la idea de desconectarse por salud mental está instalada, sus efectos no son universales ni automáticos. Dejar las redes no es garantía de bienestar: la relación con la tecnología es más compleja de lo que parece.

