La novela ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2025 no es complaciente ni convencional. “Arderá el viento”, de Guillermo Saccomanno, es un texto brutal y poético que convierte a Villa Gesell (rebautizada como “la Villa”) en una alegoría de la decadencia social, política y moral de nuestro tiempo. A través de un lenguaje casi oral, sin normas ni puntuación tradicional, el autor transforma la lectura en una experiencia viva, en la que el lector se vuelve cómplice, testigo y personaje.

Saccomanno retrata a una comunidad disfuncional y enloquecida sin caer en moralismos ni juicios. El Hotel Habsburgo, eje de la narración, está poblado por seres desesperados: un noble pintor incapaz de terminar su obra, su mujer Moni, que experimenta sexualidades extremas para alimentar su ficción, y un periodista local que negocia verdades con el poder municipal. La bomba que detona en la Villa no es sólo literal, sino simbólica: el estallido de una sociedad corroída por los favores, el oportunismo y el olvido.
El jurado del Alfaguara premió una novela profundamente antiliteraria en su forma, pero absolutamente literaria en su ambición. “Arderá el viento” escapa de los moldes tradicionales y se instala como una crónica sin filtros, donde el estilo está al servicio de una mirada filosa, incómoda, profundamente política. La voz del autor no impone, no corrige: escucha, transcribe, observa. Ese oído atento y esa libertad formal son las que logran que el lector entre a un universo tan reconocible como delirante.

Para Saccomanno, la literatura es un campo de batalla, y su victoria en el Alfaguara es también una celebración de la desobediencia. A sus 76 años, el autor suma otro hito a una carrera marcada por el riesgo y el compromiso. Con obras como Cámara Gesell, El oficinista o Un maestro, ha explorado la violencia, la política y el deseo. En Arderá el viento, esos ejes estallan en una prosa incendiaria, que narra cómo arde un pueblo y cómo podríamos arder todos.



