La Selección Argentina firmó un partido para el olvido y lo pagó caro. En el estadio de Obras Sanitarias, cayó 61-44 ante Uruguay en el clásico rioplatense por la tercera jornada de las Eliminatorias hacia el Mundial FIBA 2027. El marcador no miente: fue una noche de sequía, con un ataque que nunca encontró ritmo y una Celeste que, sin brillar con fuegos artificiales, manejó el reloj y los errores ajenos.

Las cifras explican el golpe con crudeza: Argentina terminó con 15/55 en tiros de campo (27%), un alarmante 4/29 en triples (13%) y 15 pérdidas que facilitaron el juego de transición del visitante. El aro, para el local, fue esquivo. En ese panorama, el único en llegar a doble dígito fue Gonzalo Corbalán, con 14 puntos.
Del otro lado, Uruguay mostró mayor solidez y tomó el control desde temprano. Con Joaquín Rodríguez como estandarte (20 puntos), el equipo de Gerardo Jauri jugó con oficio: eligió mejor, castigó cada desconexión argentina y fue estirando ventajas sin salirse de su libreto.
El resultado también movió el tablero del grupo. Con el triunfo, Uruguay llegó a 6 puntos en la Zona D tras iniciar la competencia con dos victorias ante Panamá, y se consolidó como líder.
Lo inmediato ofrece revancha —y obligación— en casa: la actividad continúa el lunes en Buenos Aires, cuando Argentina enfrente a Panamá. Para ese juego, la Selección contará con sus nombres más pesados, Facundo Campazzo y Gabriel Deck, ausentes ante Uruguay por haberse sumado al plantel apenas un día antes del partido.

Uruguay, por su parte, seguirá su ruta con una visita a Cuba en La Habana, con la misión clara de defender el liderazgo. La última ventana se jugará en la primera semana de julio, con cruces que definirán a los tres clasificados por zona a la Fase Final: allí, los equipos se dividirán en dos grupos de seis, con tres boletos directos al Mundial por cada grupo, mientras los cuartos disputarán un playoff por el séptimo y último cupo americano.



