Este sábado, Boca realizó un conmovedor homenaje a Miguel Ángel Russo, su exentrenador que falleció el pasado miércoles, en la antesala del partido ante Belgrano de Córdoba por el Torneo Clausura 2025.
La emoción se sintió desde muy temprano y en todos los rincones de La Bombonera. Entre las diversas maneras en que Russo fue recordado, el plantel llegó al estadio en un micro ploteado con la imagen del entrenador y la frase: “A Boca no se le puede decir que no”.
Además, antes del inicio del encuentro se hizo un minuto de silencio, donde los jugadores lucieron brazaletes negros en señal de duelo y se vio la imagen de Russo en una pantalla LED. En las tribunas, los hinchas desplegaron una bandera en memoria del entrenador, sumado a cánticos en su nombre.
Pero el momento más emotivo fue cuando Leandro Paredes ingresó con globos de color azul y amarillo, que sostenían una camiseta con el nombre de Miguel, el año de su nacimiento y el símbolo de infinito.
Las cenizas de Russo fueron esparcidas en La Bombonera
Una semana después de la partida de Miguel Ángel Russo, el fútbol argentino volvió a rendirle homenaje a uno de sus técnicos más queridos y respetados. En una ceremonia íntima, parte de las cenizas del entrenador fueron esparcidas en La Bombonera, cumpliendo así con su último deseo de descansar en el lugar donde alcanzó la gloria y dejó una huella imborrable.
El acto se realizó en el estadio de Brandsen 805, con la presencia de sus familiares más cercanos, entre ellos su pareja y su hijo Ignacio, quien días atrás había homenajeado a su padre con un gol horas después de su fallecimiento. El clima fue de profundo respeto, en línea con el perfil bajo que siempre caracterizó a Russo.
Según reveló el periodista Leandro "Tato" Aguilera, el entrenador fue despedido por su entorno con gestos de amor y gratitud. Su familia decidió dividir las cenizas: una parte fue destinada al Gigante de Arroyito y otra al Alberto J. Armando, lugar que se convirtió en símbolo de su carrera y de su conexión eterna con el club.


