El Gobierno confirmó que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional está definido y se anunciará a más tardar en abril, según lo informó el ministro de Economía, Luis Caputo. Sin embargo, persisten dudas en el mercado sobre si será suficiente para eliminar el cepo cambiario, una de las promesas clave de la gestión de Javier Milei.
Inicialmente, se esperaba que el nuevo préstamo ascendiera a US$ 11.000 millones, pero un informe del banco suizo UBS elevó la estimación a US$ 20.000 millones, lo que generó expectativas en el ámbito financiero. Pero, el acuerdo finalmente incluiría US$ 8.000 millones en financiamiento fresco, mientras que el resto se destinaría a cubrir vencimientos de deuda.
Otro punto de incertidumbre es el impacto que este nuevo programa tendrá en la política cambiaria. Si bien el Gobierno asegura que no habrá modificaciones en las metas fiscales, de reservas y de emisión, aún se discuten aspectos del esquema cambiario. Caputo evitó precisar a qué valor se ubicará el dólar cuando se implemente el plan, aunque descartó un escenario de inestabilidad: “Puede haber algo de volatilidad, pero no un cimbronazo por la baja cantidad de pesos”, afirmó.

El FMI, por su parte, busca que el acuerdo cuente con un amplio respaldo político, algo difícil en un contexto de fuerte polarización. Además, existen interrogantes sobre cómo se abordará la deuda con el Banco Central, que al 31 de enero ascendía a US$ 69.232 millones en Letras Intransferibles.
Otro aspecto clave es qué sucederá con el dólar blend, que permite a los exportadores liquidar el 20% de sus divisas en el mercado financiero, y con las restricciones cambiarias que afectan el giro de dividendos al exterior. La falta de acumulación de reservas por parte del BCRA, sumado al ritmo de intervención para contener la brecha cambiaria, generan preocupaciones adicionales. En enero, el Banco Central gastó casi US$ 1.000 millones en intervenciones, y el ritmo se habría acelerado en febrero.
El FMI busca evitar que los fondos frescos se diluyan en la intervención cambiaria. En el mercado, algunos bancos internacionales que prestaron US$ 1.000 millones mediante un REPO también plantean dudas, ya que esos fondos se consumieron rápidamente.
Pese a estos desafíos, Milei sostiene que el nuevo acuerdo permitirá avanzar hacia un mercado cambiario más libre, atraer inversiones y consolidar la estabilidad financiera. "Saldremos del cepo definitivamente este año", insistió el presidente. Sin embargo, su postura fue cuestionada por Cristina Kirchner, quien replicó: "En mi barrio y en Argentina, a eso le decimos devaluación".
En Wall Street, el optimismo se mantiene. Bancos como JP Morgan, Bank of America, Morgan Stanley y Goldman Sachs consideran que el acuerdo con el FMI está próximo a cerrarse y que podría marcar un punto de inflexión en la economía argentina. No obstante, las dudas persisten sobre la profundidad del ajuste que implicará y si realmente alcanzará para desmantelar el cepo cambiario sin sobresaltos.


