La Unión Industrial Argentina (UIA) publicó un informe que confirma el empeoramiento de la actividad fabril en todo el país. Según el relevamiento, más del 50% de las empresas reportaron caídas en producción y ventas, mientras que los problemas financieros y la competencia de productos importados generan tensiones adicionales para compañías de todos los tamaños.
El Monitor de Desempeño Industrial (MDI) de enero marcó 36,5 puntos, mostrando un descenso de 7,5 unidades respecto al período anterior y reflejando un deterioro sostenido respecto a los valores máximos de hace dos años.
En términos productivos, el 53,3% de las empresas redujo su fabricación, mientras que en la demanda interna el 54,7% reportó mermas y apenas el 13,3% registró aumentos en pedidos.

El impacto sobre el empleo también es significativo: el 22,2% de las fábricas recortó personal, ya sea mediante despidos, reducción de turnos o suspensiones temporales por falta de trabajo diario.
El estudio de la UIA advierte que la caída de la demanda interna es el principal problema para el 46,1% de las empresas, mientras que la preocupación por las importaciones creció al 19,4%, reflejando la presión que genera la competencia externa en un contexto de apreciación del peso.
Además, el 45,6% de las compañías tuvo dificultades para afrontar pagos a proveedores, salarios y servicios, lo que obligó a muchas a recurrir a nuevas deudas o asumir mayores costos financieros por intereses acumulados, situación que también afecta a las familias argentinas.
Según los referentes del sector, la combinación de altos costos locales, apertura comercial y restricciones financieras mantiene a la industria en un escenario crítico que exige medidas de política económica para recuperar competitividad y estabilidad.
