El inicio de 2026 refleja una continuidad de la inflación que dejó 2025, con los alimentos como principal motor de los aumentos. En la segunda semana de enero, los precios de Alimentos y Bebidas registraron una suba semanal cercana al 0,5%, lo que muestra que la meta de arrancar el mes sin presión inflacionaria sigue lejos de alcanzarse. En promedio, durante las últimas cuatro semanas, los precios del rubro crecieron alrededor de 1,1% mensual, afectando especialmente a los sectores de menores ingresos.
El incremento se concentró en los productos más básicos: las verduras subieron 2,1%, representando más de un tercio de la variación semanal; los aceites aumentaron 1,9%, los lácteos y huevos 0,9%, y las carnes 0,5%. Aunque la dispersión de precios fue menor que en semanas anteriores, la presión sobre el costo de vida sigue siendo elevada, con un 12% de los productos de la canasta registrando aumentos semanales.

Dentro de la canasta mensual, las carnes explican gran parte de la inflación promedio, mientras que bebidas y lácteos moderan parcialmente el impacto, aunque sin generar un alivio real para el consumo diario.
Informes complementarios muestran que la tendencia alcista no se detiene. Durante la segunda semana de enero, algunos productos registraron aumentos semanales de hasta 7% en verduras frescas y congeladas, y más del 3% en la papa. Aceites y grasas subieron hasta 3,7%, con picos de 7% en ciertos productos, afectando directamente el costo de preparación de alimentos básicos. En carnes, los incrementos se mantuvieron: la carne vacuna subió 0,7%, el pescado más de 1%, y la suba acumulada mensual se aproxima al 3%.
El análisis refleja que los precios no solo continúan subiendo, sino que también se vuelven más volátiles, con más productos experimentando aumentos simultáneos y mayores magnitudes de ajuste. Esto evidencia que la inflación alimentaria sigue siendo un factor clave de presión sobre los presupuestos familiares y mantiene lejos la estabilidad del costo de vida.
