La volatilidad del escenario internacional volvió a impactar sobre las variables financieras locales. Impulsado por la escalada del conflicto geopolítico entre Estados Unidos e Irán en Medio Oriente, el índice de riesgo país elaborado por JP Morgan registró una suba de 19 unidades para posicionarse en los 429 puntos básicos. El escenario adverso terminó por neutralizar el impacto positivo generado por la reciente mejora en la calificación crediticia anunciada por la agencia Moody's.
El recrudecimiento de las tensiones bélicas provocó un fuerte incremento en la cotización del petróleo crudo, que trepó hasta los US$ 100 por barril a mitad de la rueda financiera. Ante la incertidumbre, los inversores internacionales activaron una estrategia de resguardo conocida como fly to quality (vuelo a la calidad), canalizando capitales hacia los bonos del Tesoro norteamericano, cuyas tasas de rendimiento alcanzaron el 4,7% anual.
Impacto en la deuda soberana y en los combustibles
El desplazamiento de los fondos internacionales ajustó hacia abajo el valor de cotización de los bonos argentinos, provocando el alza del indicador soberano. Analistas del mercado destacaron que el movimiento responde de forma directa a factores externos y no a la reaparición de desequilibrios en las variables macroeconómicas locales.
A nivel doméstico, la consecuencia más inmediata de la crisis petrolera global será la postergación en la baja del precio de los combustibles líquidos. La dinámica obligará a mantener operativos los esquemas de concertación entre las empresas petroleras y las refinerías para amortiguar el traslado de costos a los surtidores.



