Altos alquileres en el agro argentino: el freno a la reinversión en el campo
Los elevados costos de los alquileres de tierras productivas se han convertido en un desafío clave para el sector agropecuario argentino, limitando la reinversión en tecnología, infraestructura y recursos esenciales para mejorar la productividad.
El peso de los alquileres en el agro
En Argentina, el 70% de la superficie agrícola se cultiva en campos arrendados, mientras que solo el 30% pertenece a los productores. Esto representa un gasto anual de u$s 5,2 millones en alquileres, según estimaciones del sector.
Los alquileres en el agro se calculan según la capacidad productiva teórica, es decir, el rendimiento máximo en condiciones ideales. Sin embargo, mientras que el costo debería rondar el 30% de esa capacidad, en el país alcanza entre el 40% y 45%, ubicándose entre un 30% y 40% por encima de los valores en países vecinos como Brasil.
El problema grave está en los excesos de los alquileres. La regulación debe venir del mercado, relacionando los precios con la productividad promedio de la región, destacó Adrián Poletti, productor agropecuario y asesor comercial.
Zonas más demandadas y precios
Las tierras más caras y productivas del país se encuentran en el Triángulo de oro, compuesto por Rojas, Salto y Pergamino, en Buenos Aires. Allí, los alquileres de una hectárea oscilan entre u$s 350 y u$s 800, dependiendo de la ubicación.
Otros puntos clave incluyen:
- Centro y sur de Córdoba, especialmente Río Cuarto.
- Sudeste de Buenos Aires: Necochea, Mar del Plata y Tres Arroyos.
- Zona de Venado Tuerto, en Santa Fe.
Crisis financiera en el agro
El impacto de los altos costos de alquiler se suma a un contexto de crisis financiera en el sector. Durante el cierre de 2024 y el inicio de 2025, empresas como Los Grobo, Agrofina, Surcos y Campo de Avanzada informaron su incapacidad para cumplir con vencimientos de deuda, en parte debido a la combinación de precios internacionales bajos y costos locales elevados.
El precio de la soja, por ejemplo, cayó a u$s 260 por tonelada, su nivel más bajo desde 2020, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario. Esta caída, combinada con los altos alquileres, deja a muchos productores en una situación insostenible.
El alquiler de tierras se ha convertido en un obstáculo clave para el desarrollo del agro argentino. Si bien es un sector estratégico, la falta de regulaciones y los altos costos frenan las inversiones necesarias para mejorar la productividad y mantener la competitividad a nivel regional.