La Argentina mantiene negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para cerrar la segunda revisión del acuerdo firmado en 2025, mientras enfrenta compromisos de pago por más de US$4400 millones en lo que resta de 2026. La auditoría, iniciada en febrero, analiza variables clave como el frente fiscal y la acumulación de reservas.
En caso de obtener el visto bueno del organismo, el país accederá a un desembolso de US$1000 millones, considerado fundamental para reforzar las cuentas externas. Sin embargo, las definiciones se demoran pese a las reuniones entre funcionarios del Ministerio de Economía y técnicos del Fondo.

Uno de los principales puntos de discusión es el incumplimiento en la meta de reservas internacionales durante 2025. Para compensarlo, el equipo económico busca que el organismo otorgue un waiver, es decir, una dispensa que permita aprobar la revisión pese a ese desvío. Como argumento, destacan que en 2026 el Banco Central ya compró más de US$4000 millones.
Mientras tanto, el calendario de vencimientos sigue en marcha. Tras un pago cercano a US$800 millones en febrero, el país deberá afrontar nuevos compromisos entre abril y diciembre, incluyendo montos importantes en agosto, septiembre y noviembre. Estos pagos impactan tanto en las reservas como en el equilibrio cambiario.
En paralelo, el ministro de Economía planea participar en las Reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial en Washington, donde podría avanzar en las negociaciones con la directora gerente Kristalina Georgieva. El resultado de esas gestiones será clave para definir el flujo de fondos y la estabilidad financiera en los próximos meses.


