Nissan enfrenta una reestructuración financiera a nivel global que ya comenzó a repercutir en Argentina con el cese de la producción de la pick-up Frontier, sumado a una serie de medidas que incluyen el cierre de tres plantas productivas y el despido de más de 20 mil trabajadores en todo el mundo.
Según informó la emisora japonesa NKH, la empresa reducirá aproximadamente el 15% de su plantilla laboral global, sumando estos recortes a los 9 mil despidos ya realizados en meses anteriores. Esta decisión se tomó tras el desplome de las ventas en sus principales mercados, Estados Unidos y China.
En el plano internacional, la primera planta que cerrará será la de Tailandia, prevista para junio, y se canceló la construcción de una planta de baterías en Kyushu, Japón, un proyecto que contaba con subsidios gubernamentales. Fuentes internas indican además el cierre inminente de otras dos fábricas y una reducción operativa global cercana al 20%.

En Argentina, la industria automotriz sufrió un duro golpe con el anuncio de Nissan de interrumpir la producción de la Frontier y trasladar las líneas de montaje a la planta CIVAC de Morelos, México. Este traslado responde a un proceso deficitario en la planta de Santa Isabel, Córdoba, que cuenta con capacidad para 80 mil vehículos anuales, pero en los últimos meses apenas produjo 12 mil unidades.
Además, la producción de la Renault Alaskan, fabricada en asociación con Renault en Santa Isabel, también cesará en noviembre de este año.
Actualmente, unos 900 operarios trabajan en la planta de Santa Isabel, pero se estima un excedente de entre 300 y 400 empleados cuyo futuro laboral es incierto, a pesar de que algunos ya están siendo reubicados en otros sectores de la planta.


