El Gobierno definió una estrategia distinta para 2026 con el foco puesto en bajar el riesgo país y recuperar el acceso al financiamiento internacional en mejores condiciones. El ministro de Economía, Luis Caputo, dejó en claro que la prioridad será no mostrar apuro por endeudarse en el exterior y reducir la dependencia de Wall Street.
El indicador elaborado por JP Morgan ya tocó dos veces este año la zona de los 550 puntos básicos, un nivel que hasta ahora funcionó como piso. La meta oficial es perforar los 500 puntos y acercarse a los 400, umbral que permitiría volver a emitir deuda a tasas más razonables para un país emergente.

A diferencia de la estrategia aplicada durante la gestión de Mauricio Macri, el actual plan apunta a que la emisión de bonos con legislación extranjera sea mínima. La salida a los mercados internacionales quedaría reservada solo para refinanciar vencimientos de 2026 y 2027, evitando una sobreoferta de títulos que presione a la baja los precios.
En el corto plazo, el Gobierno insiste en que no necesita endeudarse para afrontar el pago de enero, cercano a los USD 4.200 millones. Parte de esos fondos ya fue reunida con colocaciones en el mercado local y compras de divisas, mientras que existen líneas de financiamiento comprometidas con bancos internacionales que funcionarían como respaldo.
El plan se completa con el fortalecimiento del mercado de capitales argentino y la intención de canalizar ahorro local —en pesos y en dólares— hacia instrumentos financieros domésticos. A esto se suma un contexto externo más favorable, con bajas de tasas en Estados Unidos que reavivan el interés por deuda emergente y le dan margen a la estrategia oficial para intentar, finalmente, quebrar el techo del riesgo país.



