Las tasas que ofrecen los bancos por los plazos fijos en pesos volvieron a bajar en los últimos días y ya se ubican entre el 15% y el 19,5% anual, muy por debajo de la inflación acumulada. Pese a ese escenario, el mercado cambiario todavía no mostró una fuerte dolarización y el dólar oficial continúa relativamente estable.
En el sistema financiero sostienen que esta estrategia apunta a abaratar el costo del financiamiento y darle mayor impulso a la actividad económica. También busca facilitar la refinanciación de créditos en mora, que crecieron desde fines de 2025. En paralelo, las tasas de instrumentos bursátiles y bonos ajustados por inflación también quedaron en niveles negativos en términos reales.

Durante los primeros días de junio, el dólar registró una leve suba y llegó a tocar los $1.460, aunque luego retrocedió. Según analistas, el movimiento estuvo vinculado al desarme parcial de inversiones en pesos y al cobro de salarios de comienzos de mes. Sin embargo, la oferta de divisas provenientes del sector agroexportador y de emisiones corporativas ayudó a sostener la calma cambiaria.
En ese contexto, economistas advierten que el escenario podría modificarse durante la segunda mitad del año, especialmente si disminuye la liquidación de dólares del campo. La expectativa del mercado es que el tipo de cambio empiece a acompañar más de cerca a la inflación luego de varios meses de atraso frente al aumento de precios.



