INCERTIDUMBRE Y OPORTUNIDAD

Cuál fue el impacto del salto del dólar en el mercado inmobiliario mendocino

La volatilidad cambiaria y la falta de crédito frenaron las operaciones, aunque abrieron nuevas oportunidades para los inversores.

El reciente aumento del dólar y el clima de incertidumbre previo a las elecciones nacionales generaron un efecto inmediato en el sector inmobiliario de Mendoza. La suba sostenida de la divisa estadounidense, junto con la ausencia de crédito hipotecario, produjo una desaceleración en las operaciones y un nuevo período de espera entre compradores y desarrolladores.

Durante los primeros meses del año, las escrituras habían mostrado una leve recuperación. Sin embargo, el escenario cambió con la inestabilidad cambiaria y la pérdida de confianza en el peso, que frenaron la toma de decisiones y redujeron la actividad del mercado.

Operaciones al contado y crédito paralizado

En la actualidad, la mayoría de las transacciones inmobiliarias se concretan al contado, impulsadas por personas que buscan preservar el valor de sus ahorros en activos físicos. La suba de tasas de interés y la falta de líneas hipotecarias accesibles paralizaron casi por completo el financiamiento bancario, dejando fuera de juego a un gran número de potenciales compradores.

El salto del dólar —que pasó de 1.190 a 1.500 pesos en pocas semanas— encareció los créditos en pesos y hizo inviable el acceso a la vivienda mediante préstamos tradicionales. Como consecuencia, se produjo una contracción del mercado que redujo la competencia y fortaleció la posición de los inversores con liquidez.

 

Un mercado de compradores

El contexto actual dio lugar a lo que los especialistas definen como un “mercado de compradores”, caracterizado por márgenes de negociación más amplios y oportunidades para quienes cuentan con fondos disponibles. Con la demanda en retroceso, los precios se ajustan lentamente, generando condiciones favorables para adquirir propiedades con descuentos o revalorización futura.

En este sentido, el segmento de inversores anticíclicos —aquellos que aprovechan los momentos de incertidumbre para posicionarse en el mercado— aparece como el gran beneficiado. Este tipo de comprador observa en la inestabilidad una oportunidad para capitalizar la diferencia entre el valor real de los inmuebles y su precio actual en dólares.

Alquileres: mayor oferta y precios más estables

El mercado de alquileres también atraviesa un proceso de reacomodamiento. Tras varios años de incrementos desmedidos, los valores tienden a estabilizarse, y la relación entre oferta y demanda se muestra más equilibrada.

Actualmente, existe una mayor cantidad de propiedades disponibles, mientras que la demanda se volvió más cautelosa. Las unidades con precios fuera de mercado permanecen vacías por más tiempo, lo que impulsa a los propietarios a ajustar los valores a niveles más razonables.

Esta tendencia permite que los inquilinos cuenten con más opciones para elegir y negociar, configurando un escenario de mayor equilibrio luego de una etapa marcada por fuertes subas y escasa disponibilidad.

Expectativas del sector

El panorama general combina cautela e incertidumbre, pero también posibilidades de inversión estratégica. Mientras el crédito hipotecario continúa paralizado, los actores del mercado apuestan a una recuperación gradual una vez que se estabilice el tipo de cambio y el contexto político.

A mediano plazo, la consolidación de precios y la normalización de la economía podrían reactivar el movimiento inmobiliario en Mendoza, que sigue siendo una de las plazas más atractivas del interior del país para la inversión en bienes raíces.