La Bolsa de Nueva York se derrumbó ayer y su principal indicador, el Dow Jones, registró su mayor caída desde el crack bursátil de octubre de 1987: 9,99% a 21.200,62 unidades. El índice estrella de Wall Street no registraba tamaña caída desde el "lunes negro" del 19 de octubre de 1987, cuando perdió más de 22%. Se trata de la quinta mayor caída de la historia para el Dow Jones, según datos compilados por el especialista en la materia Howard Silverblatt.
En tanto el tecnológico Nasdaq cedió 9,43% a 7.201,80 puntos. De su lado, el S&P 500 perdió 9,51% a 2.480,64 unidades, también en su peor jornada desde 1987 y más de 20% debajo de su último récord.
La operativa fue interrumpida durante 15 minutos al inicio de la sesión cuando el S&P 500 perdió 7%. Wall Street se recuperó luego a media jornada, cuando la Reserva Federal de Estados Unidos anunció una inyección adicional de 1,5 billones de dólares en el mercado a través de operaciones de recompra de bonos. Pero rápidamente la bolsa se hundió hasta el cierre.
"Lo que es verdaderamente crucial para el mercado son las repercusiones sobre los ingresos de las empresas", sostuvo Quincy Krosby, de Prudential, quien dijo que la idea de una recesión mundial circula con fuerza. La decisión de Donald Trump pasó lejos de tranquilizar a los inversores. "Los corredores e inversores querían medidas más detalladas", sostuvo Krosby. "El mercado no está satisfecho y vimos los resultados hoy", concluyó.
El Banco Central Europeo (BCE) anunció este jueves que comprará 120.000 millones de euros de deuda pública y privada adicional este año y que mantendrá sin cambios sus tasas de interés, para paliar el impacto negativo de la pandemia.
Pero los inversores en Europa no parecen creer en ninguna tabla de salvación a corto plazo.
Cierran las escuelas, las empresas mandan a sus trabajadores a casa y la Asociación de Transportes Aéreos Internacionales (IATA) pidió ayudas urgentes para las aerolíneas, ante el anuncio del presidente Trump.
Agencia AFP
