El Banco Central decidió reactivar una herramienta clave para estabilizar el mercado financiero y mejorar las condiciones del crédito. Se trata del regreso de los pases activos, un instrumento que permite fijar un límite al costo del dinero en el corto plazo.
Con esta medida, la autoridad monetaria volvió a implementar el corredor de tasas, un esquema que establece un piso y un techo para evitar saltos bruscos en los intereses diarios. El objetivo es dar mayor previsibilidad a los bancos y ordenar el funcionamiento del sistema.
En la práctica, el piso se mantiene en el 20%, correspondiente a los pases pasivos, mientras que el techo se fijó en el 25% mediante los pases activos. De esta forma, las entidades saben que, ante necesidades urgentes de liquidez, pueden acceder a fondos sin que las tasas se disparen.

El mecanismo también busca evitar episodios de inestabilidad derivados de faltantes de dinero en el mercado. Al actuar como prestamista de última instancia, el Banco Central limita las oscilaciones y genera un marco más estable para las operaciones financieras.
La decisión llega en un contexto marcado por el aumento de la morosidad, especialmente en los créditos a familias, y por tasas de préstamos que siguen en niveles elevados. Esta combinación complica el acceso al financiamiento y afecta el consumo.
En ese escenario, el Gobierno apuesta a que una menor volatilidad en las tasas permita reducir el costo del crédito y dinamizar la economía. La meta es que los bancos vuelvan a prestar con mayor fluidez y que el financiamiento recupere su rol como motor de la actividad.



