El Banco Central recortó este jueves las tasas simultáneas del 22% al 20% nominal anual, un movimiento que se leyó en el mercado como la señal más clara de que el Gobierno quiere aflojar la política monetaria y favorecer la actividad. La decisión llega a días de la próxima licitación del Tesoro, en un clima donde los dólares se mantienen estables y reapareció la oferta de divisas por las emisiones de deuda de empresas y provincias.
Para los analistas, el recorte confirma que el BCRA busca dejar atrás el endurecimiento aplicado antes de las elecciones. Según especialistas, el mercado ya venía “priceando” una baja generalizada y la medida aceleró el ajuste en otros instrumentos cortos. Incluso las cauciones retrocedieron al 18%, muy lejos de los rendimientos de tres dígitos que se vieron en plena tensión electoral.

Economistas remarcaron que el cambio de expectativas tras el resultado de octubre, sumado al freno en la dolarización y al mayor ingreso de divisas, permitió empezar a trabajar sobre la liquidez y acomodar las tasas en pesos. Aseguran que esto abre margen para impulsar el crédito, uno de los sectores más golpeados por el apretón monetario del último trimestre.
Con una inflación proyectada del 20,8%, las nuevas tasas ya se ubican en terreno real negativo, una estrategia que, según el análisis privado, apunta directamente a reactivar la economía. El mercado descuenta que el Banco Central continuará con bajas graduales si se sostiene el clima financiero.



