Los primeros días de abril confirmaron la tendencia que se vio en el arranque del año: un Banco Central comprador de dólares y un tipo de cambio que se mantiene estable o incluso en baja. En ese contexto, el dato más llamativo fue la caída del dólar blue, que terminó por debajo del oficial.
La divisa en el mercado informal cerró en $1.390, unos $20 menos que el tipo de cambio oficial, que se ubicó en $1.410. Se trata de una situación poco habitual en Argentina, donde históricamente el dólar paralelo suele cotizar por encima del bancario.
Detrás de este fenómeno aparece una explicación clara: la falta de pesos en circulación, especialmente en sectores donde predominan las operaciones informales. Esto genera que haya más personas buscando vender dólares para cubrir gastos que compradores dispuestos a adquirirlos.

En paralelo, los dólares financieros mostraron una dinámica distinta. El MEP se ubicó en torno a $1.424 y el contado con liquidación cerca de $1.478, reflejando una mayor demanda de divisas por parte de empresas que operan en el mercado bursátil.
A pesar de la calma cambiaria, la demanda de dólares sigue siendo elevada. En el primer bimestre del año, el público compró cerca de USD 5.000 millones, mientras que el Banco Central acumuló compras por unos USD 4.700 millones en el primer trimestre.
Sin embargo, esa acumulación de reservas no logró presionar al alza el tipo de cambio. Con una inflación cercana al 9% en lo que va del año, el peso se apreció en términos reales, lo que reavivó el debate sobre la necesidad de avanzar hacia una mayor flexibilización del cepo cambiario. Las proyecciones del mercado apuntan a un dólar oficial de $1.420 en abril y cerca de $1.700 hacia fin de año, con una suba menor a la inflación esperada. Este escenario refuerza las estrategias financieras de corto plazo, en un contexto donde el tipo de cambio sigue sin mostrar presión alcista.



